FISIOLOGÍA DE LA MEDITACIÓN (I)
Es bastante común y frecuente escuchar a meditadores hablar de la meditación como si ese acto fuera una expresión diferenciada dentro de su espacio de vida y cotidianidad, tal vez debido a la "conexión" que muchas veces se presenta en la meditación y que suele asociarse con "otra realidad" y no como una realidad propia pero desconocida. ¿Pero cómo podría serlo, cómo podría ese momento o proceso o experiencia, deslindarse de todo el resto de nosotros?
De hecho, haber acuñado el término meditador como un distintivo social, cultural, religioso, filosófico, psicológico, etc; supone un estadío diferenciado de un grupo social.
Pero lo cierto es que la meditación no es algo exclusivo de los grupos que la cultivan, también hay meditación en diferentes momentos de la experiencia humana, dentro de los diferentes sistemas religiosos en sus diferentes formas... y más aún si entendemos a la meditación como un ejercicio contemplativo y reflexivo.
En este sentido, perfectamente podríamos decir que lo que denominaríamos meditación tiene diferentes fisonomías en toda la cultura humana. Pero además, tiene diferentes fisiologías, es decir, el cuerpo físico del meditador y el cuerpo social y cultural del meditador también se sientan en el cojín a meditar, también acompañan en la reflexión en un sillón sobre la existencia, también contemplan la naturaleza enamorados o perplejos en medio de un flash de lucidez o en oración, etc. Por lo tanto, sería un error obviar algunas de nuestras "partes" humanas en un acto de "búsqueda meditativa".
En otras palabras y resumiendo el concepto central de la intención de las exploraciones que realizaremos en este Blog, nuestra salud física incide en el alcance y experiencia meditativa, nuestros actos diarios, nuestras costumbres alimenticias, nuestra ética, nuestros diferentes sistemas de creencias, las consecuencias en general de todo lo que hacemos, pensamos y decimos (hacia afuera y adentro) se sientan a meditar con nosotros.
Es por eso que me atrevo definir a todo ese conjunto de experiencias, como la Fisiología de la Meditación. Obviar alguna de estas cosas es no comprender la integridad de nuestra experiencia, nada está suelto, por distante que parezca, por diferente que sea, todo nuestro Ser está atado y experimenta atado, aún aquel que suelta, está atado al soltar.

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