SOBRE LA INMATERIALIDAD (I)
 
 
 
  


    Es fundamental para poder entender a qué nos referimos con este concepto de inmaterialidad, hacer algunos ejercicios de comprensión mediante un método inverso de afirmación o definición, es decir, mediante la definición de lo que NO ES la inmaterialidad o la no materia.

    Antes de hacer este ejercicio, cabe mencionar que tal vez no todo lector podrá captar intuitivamente la dimensión o intención de estos ejercicios, ya que Nama, (nuestra inmaterialidad personal), está condicionada para dar forma y nombre a todo lo que se presenta. Por lo tanto se suele padecer de una suerte de disonancia cognitiva sumamente resistente debido al temor de que todo nuestro sistema de creencia y sus planes de trascendencia, se desmoronen.

    Comencemos por algunas ideas conocidas y familiares para poder ir acercándonos al tipo de percepción (al menos inferencial) que necesitamos desarrollar.

El Tao que puede ser expresado
no es el verdadero Tao.
El nombre que se le puede dar
no es su verdadero nombre.
Sin nombre es el principio del universo;
y con nombre, es la madre de todas las cosas.
Desde el no-ser comprendemos su esencia;
y desde el ser, sólo vemos su apariencia.
Ambas cosas, ser y no-se
r, tienen el mismo
origen, aunque distinto nombre.
Su identidad es el misterio.
Y en este misterio
Se halla la puerta de toda maravilla.

Tao Te King, Lao Tse, Cap (I)

 

    En el Hinduísmo se dice que todo lo manifestado proviene de lo no manifiesto (del estado de Avyakta); siendo este estado la manifestación más sutil del Brahman no manifestado, que precede a todas las formas y manifestaciones en el universo, y que contiene el potencial para toda la creación y la existencia, siendo un estado potencial que se encuentra antes de la creación del universo o del cosmos y se considera como la esencia o el origen de todo lo que existe y la fuente de la cual emerge toda la creación y que, en última instancia, es el estado en el que todo regresa después de la disolución del proceso cíclico de creación y destrucción del universo.

Taitiriya Upanishad

 

    También en occidente existen algunas interpretaciones sobre la dimensión in-forme de aquello que representa el origen de todas las cosas.

    Cuando los cristiano definen los rasgos de su Dios, lo describen como "un espíritu,​ no creado, omnipotente y eterno." Algo parecido al Nibbana en el Buddhismo que es descripto como lo no creado, no condicionado y libre de impurezas.

    También Spinoza expresa lo siguiente: “La voluntad no pertenece a la naturaleza de Dios”

 (Spinoza, 2001, p. 38).  

    Así que puede que Spinoza también percibió la naturaleza no creadora de la inmaterialidad, de hecho define el fenómeno como "sustancia única, eterna, infinita, causa de sí misma y con infinitos atributos."

Ética demostrada (1677) 

    Mano, no es una percepción aislada en el tiempo ni en alguna región de la cultura humana, por el contrario, siempre que se intentó e intenta definir por parte de religiosos o filósofos a ese supuesto "motor primero", a ese supuesto "inicio" de todas las cosas, se "percibe" como incognoscible.

   En las diferentes escuelas y tradiciones buddhistas, existe la idea que en toda forma y expresión de la existencia material, subyace o acompaña una realidad inmaterial, que al igual que la materia es impersonal, sin identidad. Existe un cúmulo significativo de textos buddhistas describiendo esta realidad como los dhammas (Abhidhamma Pitaka)

    Como es el átomo de impersonal, así es esta otra realidad inmaterial (dhamma) que interactúa con el átomo y las formaciones materiales. Se dice que esta realidad no es discernible, tanto su naturaleza como su origen. Es la realidad que da lugar a las formaciones inmateriales asociadas a la materia (llamadas consciencia, mentes, almas, espíritu, etc.)

    Una vez dicho todo esto, dejaremos para la siguiente entrada un ejercicio intelectual  y sencillo de aproximación, a la dimensión in-discernible de esta realidad.

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