Existen varios discursos del Buddha, donde la generosidad se presenta como fundamental o como principio de las prácticas de entrenamiento.
Generosidad como entrenamiento
En el buddhismo, nada debe quedar fuera del concepto y ejercicio de entrenamiento. Debido a que este paradigma encierra unas cuantas novedades o tal vez asimetrías culturales, muchas veces, las acciones cotidianas de los individuos comunes no son tomadas como herramienta de entrenamiento.
Por lo general, en la imposibilidad de hacer un seguimiento lineal o secuencial de nuestras acciones y sus resultados, pensamos que las acciones y eventos en la vida cotidiana tiene una expresión única, irrepetible y aislada. Uno tira una piedra al cielo y la gravedad la hace caer y punto, no hay nada más. Sin embargo, si consultamos a un físico sobre todas las implicaciones que esto tuvo y tendrá, descubriremos que esa acción física, concreta y puntual, necesitó unas cuantas relaciones para que sucediera y tendrá una cuantas consecuencias una vez que sucedió.
De la misma manera, todas nuestras acciones intencionadas tuvieron muchas razones para ser realizadas y tendrán muchas consecuencias luego de hechas. Por lo tanto, sería conveniente conocer qué implicaciones tiene una acción tan significativa como un acto de generosidad según la tradición buddhista Theravada. Tal vez, para quienes están interesados en profundizar un poco más sobre lo que podamos exponer en este artículo, lo conveniente sería acercarse a un texto que sintetiza muy bien esta visión sobre la generosidad, "Dar en el Canon Pali" (ver)
Ya vimos una introducción a la acción de generosidad o ayuda según la perspectiva de Carl Jung en el video inicial, que por cierto, parece haber leído algunos Suttas del Buddha, ya que su visión se acerca bastante a la enseñanza buddhista. Por lo tanto, intentaremos concentrarnos en una de las ocho formas de generosidad que se describe en el texto recomendado más arriba, puesto que es la que nos parece más trascendente e importante.
El Buddha utiliza la descripción del embellecimiento como forma de mostrar el antes y el después del acto mismo de generosidad, y es que tal condición, es en todo sentido, una manifestación de pureza. No por los gestos o resultados estéticos o de forma, sino por el armado interno antes de realizar la acción y la estructura presente luego de realizarla.
La belleza en este caso, alude a un estado interior e inmaterial del ser que no está vinculado con el objeto mismo que es dado y tampoco con el beneficiado o el beneficio en sí, más allá que previamente haya sido escogido conscientemente. La belleza del acto de generosidad, de acuerdo al buddhismo, esta relacionada con el estado que el individuo articula y prepara antes de la acción y el estado que perdura después de la acción. Incluso, podríamos interpretar esta acción como una forma perfecta de generosidad.
¿Por qué es un entrenamiento?
La persona que logra establecer su mente-corazón, su inmaterialidad en este estado, desarrolla una cualidad de suma importancia para su beneficio. Se dice que los actos meritorios trascienden incluso esta existencia y son bendecidos por sabios y Devas, pero el mayor beneficio es el entrenamiento de la renuncia. Una renuncia que se hace indispensable en el cojín cuando intentamos calmar y aquietar nuestros estados internos, cuando necesitamos desarrollar atención plena, cuando tenemos que suprimir los impedimentos o cuando asuntos desagradables que están pendientes de resolver aparecen en nuestros pensamientos y emociones durante la meditación. Sin generosidad no hay posibilidad alguna de entrenar la renuncia, de soltar ese momento, esos objetos, debido a que generosidad y renuncia son sinónimos en nuestro entrenamiento, ambas situaciones necesitan el armado de nuestra mente-corazón para poder soltar y regocijarse a la vez.
Pero no sólo enfrentamos esta situación en la meditación, también debemos enfrentar impedimentos y contrariedades en la vida cotidiana y esto requiere de renuncia. Si queremos "vencer" hay que estar entrenados para renunciar.
Todos hemos tenido momentos en donde lo irremediable se hace presente en nuestras vidas, todos tenemos dos opciones, resistir, negarse a aceptar o expresar un acto generoso de renuncia, una acto de paz y aceptación, en definitiva, un acto de sabiduría.
Para algunos, tal vez esta mirada represente una expresión subjetiva de nuestra psique. Sin embargo, quienes hemos conocido el acto de renuncia alguna vez en la vida - tal vez sin sabiduría, sin comprensión, sin la intención de la belleza, simplemente con el entendimiento de que nada hay ya para hacer- vivimos esta experiencia, (que tal vez pueda ser calificada como subjetiva ciertamente), como un impacto objetivo en la experiencia que es absolutamente innegable.
Pero la renuncia o generosidad que embellece nuestra mente-corazón, con la intención de entrenamiento y embellecimiento, sea subjetiva o no, es un poder en si mismo. Es el poder de derrumbar las cadenas que nos mantienen dando vueltas en círculo dentro de nosotros mismos.
Embellecer nuestra mente-corazón es libertad real.
Hay mucho, mucho más para investigar sobre los efectos y la transformación psicológica y real que produce este acto en nuestras vidas, ojalá podamos seguir haciéndolo para el beneficio de todos.
Por último, este entrenamiento también requiere un manual, la generosidad mal practicada o con aquellos que realizan con ella actos impuros o torpes, tendrá resultados insanos. Es por eso que debemos seguir algunas recomendaciones que ya sugerimos aquí en los link's marcados más arriba.

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